La llamada del ahorro

¡Y no es la maldita llamada a Cofidis! Atención a la técnica para reducir tu factura de teléfono móvil:

1.- Haces una llamada perdida a tu amigo

2.- Tu amigo ve la perdida y te llama para ver qué quieres. La curiosidad es muy mala:

Amigo: – ¿Me has llamado?

Tú: – Sí, te he dado un toque para que me llamaras tú, que tienes llamadas gratis.

Amigo: – Es a partir de las seis de la tarde, son las cuatro…

Tú: – Ahhh, tío, perdona, siempre me confundo. Es que mi primo las tiene antes de las seis…

Amigo trapped-in-the-cheat: – Errr… bueeeno, no pasa nada. ¿Qué querías?

[…]

3.- La llamada sigue en curso. ¡Misión cumplida!

Próximamente, más medidas para salir de la crisis.

Diga treinta y tres

– Diga 33.

– ¿Cómo?

– ¡Que diga 33!

– ¡Sí, señor doctor! ¡Treinta y tres!

– ¡Más alto!

– ¡¡Treinta y tres!! ¡¡TREINTA Y TRES!!

– Muy bien. Está usted sanísimo. Un poco más mayor que el año pasado, pero sano. Váyase por ahí a celebrarlo.

– Gracias, doctor.

Una idea genial

El tío de los tres pelos tiene razón

Actualización: @mivozezita informa de que la viñeta tiene casi dos años ya. Sin comentarios.

Marketing vergonzoso (y los tontos de nosotros que caemos)

Siempre me han hecho mucha gracia las técnicas de venta de los productos de limpieza y cosméticos que se inventan una propiedad o un componente casi mágico que diferencia a ese producto del resto. Algo así como “nuevo Ariel, ahora con Limpiol“. O “suavizante Mimosín, ahora con microperlas de extracto de gusano de seda en época de celo“. ¿Alguien me podría decir qué demonios es el Limpiol? Que en realidad podría ser cualquier otro nombre. A veces hasta lo registran en plan Limpiol™, no vaya a ser que los de Colón les copien el ingrediente revolucionario.

Otro tipo de estrategia ridícula es “Pizza Barbacoa Campofrío, ahora con MÁS salsa barbacoa“, “Lay’s Camperas, NOVO, NUEVO, NEW, ahora con más/com mais sabor campero“. ¿Por qué ahora le ponéis más? ¿Qué tal si desde el principio hubieran llevado más? Y esa es otra, porque cada vez que aparece alguna cosa de esas, personalmente casi nunca soy capaz de detectar ese extra de loquesea que dice que lleva. Y claro, cuando deciden echar menos de algo, eso se lo callan, claro que sí. Así luego pueden echarle la misma cantidad que al principio y poner bien grande en el envase que lleva más.

A lo que viene este nuevo chorripost es que el otro día probé por primera vez el champú “h&s for men”, el bote con etiqueta de color gris, y me puse a leer por detrás lo que trae de especial para que sea un champú de hombres de verdad. Esto es lo que trae escrito:

Alta eficacia para el hombre – Un cabello intensamente limpio, con un aspecto sano desde el cuero cabelludo. Este champú de tecnología avanzada, limpia intensamente el cuero cabelludo dejando el cabello completamente bajo control.

Bueno, lo cierto es que me tranquiliza mucho saber que mi cabello está bajo control y ya no derrapa en las curvas ni bebe de más en las fiestas, pero ¿alguien me puede decir dónde está el porqué de esa eficacia para el hombre? ¿Acaso el resto de champús no limpian intensamente el cuero cabelludo? ¿Quizás los hombres necesitamos más intensidad en su limpieza? ¿Qué pasará si alguna mujer usa el champú? ¿Será este uno de los dos mil quinientos fines del mundo que predijo Nostradamus? Quién sabe. Yo por si acaso, ya he puesto el champú bajo llave.

El cocinillas: Ternera en salsa

Aunque ahora no suelo meterme casi nunca en los fogones, lo cierto es que han sido muchos los años en los que he tenido que trabajarme por fuerza el tema de la comida, esto es, cocinar.

Mi repertorio es bastante reducido, aunque hay cosas que podría decir que me salen hasta bien. Hoy os traigo -a exigencia del sr. Benton– una de esas especialidades del chef que, como no podía ser de otra forma, es tan insultantemente fácil de hacer que hasta un mandril con las manos atadas a la espalda sería capaz. Eso sí, el resultado es espectacular. Para hacer aún más sencilla la receta, hoy prescindiremos del nitrógeno líquido y no será preciso introducir la ternera diez minutos en el LHC. Vamos con los ingredientes, apunten, fuego:

  • Unos 250 grs/persona de carne de ternera para guisar. Que no sea muy magra u os saldrá dura. Mejor que sea con esa grasilla entreverada para un resultado óptimo. Supongamos que compramos un kilo.
  • 1 cebolla grandota.
  • 1 cucharada de pimentón dulce.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Laurel, digamos un par de hojas por ejemplo.
  • 2 dientes de ajo.
  • Perejil.
  • Guindilla (cayena). Aquí a gusto del consumidor. Yo le pongo 3 y pica demasiado para alguna gente. Igual dos es lo ideal, aunque si por mí fuera, le endiñaba cuatro y a disfrutar, que me encanta que pique.
  • Aceite. Yo lo echo a ojo, pero me he fijado y serían unos 100ml.
  • 1 vaso y medio de agua.
  • Sal.
  • Guisantes congelados (opcionales).
  • Una olla exprés (sí, no es un ingrediente, pero lo aviso a tiempo porque yo la hago así).

Bueno, pues vamos al lío, ¿no? Ponemos en la olla el aceite y los dientes de ajo sin trocear. Cuando los ajos ya estén dorados, se sacan y los dejamos por ahí de momento. Ahora echamos la carne en la olla, ponemos sal y la vamos friendo en el aceite hasta que tenga ese color dorado/marronáceo tan atracativo y sugerente. A mitad de ese proceso de doramiento o doración, le añadimos la cebolla picada, el laurel y la guindilla.

¡Habrás guardado los ajos de antes! Perfecto, porque ahora los echamos en un mortero y los machacamos con perejil. El perejil también es a ojo, pero no es peligroso porque la carne va a salir buena tanto si echas demasiado como si es poco. Cuando esté bien machacado todo, se añade a la olla y ponemos también los guisantes, el pimentón, el vino y el agua.

Y ya está, ahora tapamos la olla exprés y dejamos que se produzca la magia. Treinta minutos desde que el vapor comienza a salir con fuerza (o desde que empieza a girar la válvula, si es de esas) y ¡listo! Enfrías la olla, la abres y te preparas para homenajearte como sólo tú te mereces. Este es el resultado:

Y si la acompañas con patatas fritas, mejor que mejor.

¡Eso es todo! ¿A que no es difícil? Pues nada, si alguien se atreve a hacerla, que me lo cuente. Y que aproveche, claro.

Frase-sentencia del día

Eso es un GPS que ni gepe ni ese.

Mi padre, desprestigiando un navegador GPS recien comprado, aunque de gama baja.

Lost: Respuestas

Después de ver que en los comentarios de spam del blog había uno que repetía la palabra Vagina 47 veces, os dejo este maravilloso vídeo que explica claramente (y con bastante gracia, por cierto) lo que muchos sospechamos: Que en una sola temporada de Lost es imposible dar respuesta a todo lo que queda pendiente. Y es que, en vez de ponerse ya a resolverlas, nos crean otras nuevas. ¿Queréis respuestas? Pues no, no las vamos a tener:

(Por cierto, spoilers, cierres centralizados, elevalunas eléctricos y tapicerías de cuero a mansalva de las cinco primeras temporadas)

Sí, bueno, supongo que ya habéis visto este vídeo varias veces, pero claro, desde que existen los compartidos de Reader es misión imposible conseguir algo original…

Clásicos incombustibles: La caída de Edgarcito

Allá por el año 2006  un niño arrasó en los youtubes y páginas de vídeos de muchas risas tipo elrellano o yonkis. En México, su lugar de origen, llegó a ser todo un héroe. Fue entrevistado a lo largo y ancho de su país en televisión, prensa y radio, y fue el icono para el intento de creación de un partido político.

El vídeo en cuestión es simple como él solo: Edgar intenta cruzar un río sobre una especie de puente hecho con dos troncos y cuando se encuentra en el centro, su amigo Fernando, que es un pelín hijoputilla, levanta un tronco haciendo que se precipite al río, para disfrute y solaz de toda la Internet. Miriadas de versiones aparecieron como setas de la noche a la mañana, muchas de ellas recopiladas en la Frikipedia, pero la más desternillante de todas, sin duda, la que lo mezcla con elementos del Street Fighter II. Curradísimo: