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Ningen Gakki, mi regalo de cumpleaños perfecto

No quiero más perfumes, desde aquí lo digo. No quiero ropa ni nada que sea de vestir (cinturones, zapatos y lo demás). ¿Y qué quiere el niño entonces? Pues hasta hace bien poco no lo sabía, pero ya lo tengo claro. Claro no, clarísimo. Lo mío es algo realmente útil, algo a lo que dedicarle todo mi tiempo, esfuerzo y talento. Algo con lo que sentir que evoluciono como persona, algo que poner en mi currículo y hacerlo mucho más brillante y atractivo. Lo que quiero es un Ningen Gakki:

Entretenimiento digital digital.

¿Pero qué dem…? Yo te lo explico. Ese simpático muñequito tiene un sensor metálico en cada una de sus extremidades. Tocando cada sensor con un pulgar se situará algún amigo o familiar tuyo (o enemigo, esto se verá claro en una foto). Así, cuando los cuatro jugadores se encuentren en esta tesitura, mirándose fíjamente o no, es cuando comienza la diversión. Elige al compañero que más te apetezca y tócalo. La forma de tocar ya queda a tu elección, pero tócalo, adelante. Verás que cada vez que lo toques, el Ningen Gakki responderá con un sonido digno de aquellos llaveros de sonidos que tanto molaban, Batería, platillos, organillo y otras divertidas posibilidades que variarán dependiendo de la parte del cuerpo que le toques. Supongo que no hace falta que diga lo que implica convertir a tres de tus amigos y a ti mismo en instrumentos musicales humanos, pero que va a ser la risa, eso seguro. En éste anuncio se ve cómo funciona un poco:

Por supuesto, los japoneses son muy respetuosos con cómo y dónde tocan, pero aquí hace falta poco para que el juego degenere y se desmadre cosa fina. Mención especial para el momento del vídeo en el que se fusionan estilo Goten y Trunks. Por si queréis que dos amables azafatas os hagan una demo más detallada del aparato en cuestión, mirad aquí.

Esta señorita aprovecha la coyuntura para arrear una tímida tollina a su compañera de stand, a la que no soporta porque se cree muy graciosa.

Y bueno, como disclaimer, sólo añadir que este post no es patrocinado y que no tengo ni idea de dónde venden este artilugio o cuánto puede valer. Eso sí, EN VERDAD OS DIGO que esto sí es dinero bien invertido.

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Hou hou hou!!

Bien es sabido que soy un completo desastre y es de esperar que no tenga ni un triste post para desearos una feliz Navidad, pero hete aquí que dispongo del iPod para publicar algo sencillito, aunque lleno de buena voluntad.

Desde mi cubículo lleno de libros, apuntes y esquemas, y a la luz del flexo, os deseo que paséis una buena noche, que mañana sea un día estupendo y que el año próximo sea mejor que éste. A mí me quedan un par de horas y luego me voy a preparar los canapés, que si no no los prepara ni Rita.

Un abrazo.

Antonio García Mateo

Según un vídeo de la Universidad de Navarra, hay una gran diferencia entre hombres y mujeres en los mecanismos que nos provocan la risa. A nosotros nos basta que una situación absurda, ya sea imaginaria o real, para que algo nos produzca risa. A ellas, lo absurdo per se no les activa los procesos neuronales que conducen al descojone. La situación ha de implicar además algo gracioso, necesitan ese punto más. Aquí os dejo un vídeo que podría ser el ejemplo perfecto:

La primera vez me tuve que reír, al tiempo que me preguntaba muy bien por qué lo hacía. La segunda vez ya no le encontré la gracia por ningún lado. ¿Será eso? ¿Será mi cerebro de hombre el que me provocó la carcajada? ¿Alguna mujer lo encontrará gracioso? ¿Cuanto más me río de esto, más macho soy? Preguntas, preguntas…

(“Antonio García Mateo” un tema añejo de El Gran Puzzle Cózmico)

Regreso al pasado

No me gusta mucho escribir posts sobre si publico poco, sobre si publicaré más o menos, sobre los cambios de aspecto, plantillas o temas nuevos ni cosas de esas sobre el propio blog que a nadie interesan. No me gusta, pero hoy toca uno de esos.

Puede que alguien lea esto y se acuerde de que yo cambié el tema del blog a uno de aspecto retro, muy bonito y tal. ¿Sí? ¿No? Bueno, da igual. Después de aquel cambio me lié de nuevo con mis estudios y cosas, con hacerme un hombre de provecho en definitiva, y abandoné el blog a su suerte. Tanto que me llegué a olvidar de él por completo (y también olvidé visitar y comentar mis blogs favoritos), momento en el que aún sigo y espero que dure poco más.

La historia viene cuando hace una semana decido entrar al blog a ver en las estadísticas si todavía hay algún insensato que siga pasando por aquí. Introduzco la dirección… picomike.es… y nada, que el blog había desaparecido. Me dije que seguramente el servidor estaba en mantenimiento o con fallos o algo, voy a la web del hosting, entro en mi página personal y se confirma la tragedia: Han cancelado mi cuenta sin miramientos ni explicación por su parte y vete a saber desde cuándo. Me pongo en contacto con ellos y me dicen que ha sido porque he infringido alguno de sus Términos De Servicio (TOS). Voy a la página de esos términos, me leo tos los TOS y no veo nada infringido. Éste es un blog bastante blanco y para todos los públicos, no meto publicidad ni nada, así que no me lo explico. Ellos me dicen que “por cuestión de seguridad” no me pueden dar más explicaciones. Vamos, que no tienen ni idea de por qué me han pateado el culo y eso es lo que hay. Lo he perdido todo.

Así han pasado unos días en los que he dejado el tema apartado para meditar en su momento si decido reabrir un nuevo blog o pasar del tema después del varapalo recibido. Así que el otro día, mientras reforestaba el bosque, recordé que antes del verano hice una copia de seguridad, por lo que pudiera pasar y -sobre todo- por aburrimiento.

Resumamos a partir de aquí: La busco, la encuentro, me creo una nueva cuenta en otro hosting gratuito diferente y le planto la copia de seguridad. Apunto mi dominio a la nueva dirección y hasta ahora mismito. Balance final: unos cuantos post perdidos de julio hasta aquí y el tema antiguo otra vez en sus pantallas.

Así que nada, que sí, que ésto sigue vivo y que pretendo seguir escribiendo en él en cuanto tenga tiempo. Gracias a todos los que habéis preguntado por el enfermo durante su convalecencia y un afectuoso saludo a todo el que se tropiece con este post y lea este rollo patateiro.

Lalalalalá, lalalalalá

Muy pocas reproducciones hasta el momento parecen confirmar lo que sería una primicia mundial en forma de pedazo de vídeo bizarro, con marca de agua incluida, de una señora poeta y cantante que nos hace una demostración de todas sus habilidades creativas con esta gran canción protesta sobre el sida que no tiene desperdicio alguno. Tonto el que no lo vea, y si no se te ponen los pelos como escarpias es que no tienes corazón:

(Gracias a Bea por el vídeo, que ya va conociéndome bastante bien…)

Ambrosía selecta (#10)

Y aquí llega, resurgiendo se sus cenizas cual Ave Fénix, la décima ya (quién lo iba a decir) edición de ambrosía pura en imágenes seleccionadas entre lo peor que podáis encontrar en toda LA INTERNET. Que ustedes lo disfruten, o la sensación que les provoque (ah, ¡y voten su favorita, por supuesto!):

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Conecta 4 Millones

¿Eres fan de Lost? ¿A lo mejor ya no por culpa de su famoso horrible final*? Sea como fuere, si has visto Perdidos hasta la última temporada, no deberías dejar de ver este vídeo comercial sobre el genial juego de mesa Conecta 4 Millones. ¡Diversión para toda la eternidad!

Por cierto, se aproxima la décima edición de Ambrosía Selecta, que como no puede ser de otra forma, será igual de nefasta que el resto. ¡Yo de ti no me la perdería, forastero!

*en tono irónico.

La llamada del ahorro

¡Y no es la maldita llamada a Cofidis! Atención a la técnica para reducir tu factura de teléfono móvil:

1.- Haces una llamada perdida a tu amigo

2.- Tu amigo ve la perdida y te llama para ver qué quieres. La curiosidad es muy mala:

Amigo: – ¿Me has llamado?

Tú: – Sí, te he dado un toque para que me llamaras tú, que tienes llamadas gratis.

Amigo: – Es a partir de las seis de la tarde, son las cuatro…

Tú: – Ahhh, tío, perdona, siempre me confundo. Es que mi primo las tiene antes de las seis…

Amigo trapped-in-the-cheat: – Errr… bueeeno, no pasa nada. ¿Qué querías?

[…]

3.- La llamada sigue en curso. ¡Misión cumplida!

Próximamente, más medidas para salir de la crisis.

Diga treinta y tres

– Diga 33.

– ¿Cómo?

– ¡Que diga 33!

– ¡Sí, señor doctor! ¡Treinta y tres!

– ¡Más alto!

– ¡¡Treinta y tres!! ¡¡TREINTA Y TRES!!

– Muy bien. Está usted sanísimo. Un poco más mayor que el año pasado, pero sano. Váyase por ahí a celebrarlo.

– Gracias, doctor.