Enajenación mental hispánica

Somos la leche. Yo sí creo que los españoles, así en general, somos gente amable, alegre, pacífica, generosa y dispuesta a echar una mano; de verdad que lo creo. Sin embargo, hay una palabra que nos enajena, nos posee, nos transforma por completo y nos convierte en unos seres del inframundo dispuestos a la violencia más absurda por conseguir algo que muchas veces ni sabemos lo que es ni para qué nos servirá. Esta palabra es:

Gratis

En efecto, todos hemos estado en masificaciones de gente en las que, en un momento dado, notamos una conmoción en la fuerza y es porque alguien ha traído cosas gratis para que la gente se sirva libremente -o ponen a alguien a repartir, pero sólo al comienzo-. Da igual lo que sea, bolis, folletos, gorras, las codiciadas y horrorosas camisetas con publicidad de una empresa local (Construcciones Pépez. SL), muestras de perfumes, alimentación o lo que sea.

Sientes la conmoción, te giras y ves una auténtica avalancha humana que se aproxima y concentra en un punto concreto. Por supuesto, no ves lo que hay en el centro del vórtice, pero sabes que hay que ir, que hay algo gratis y que hay que pillar cuanto se pueda de eso. Una amiga que trabajó en una empresa de cátering (zeta-jones, va, tenía que hacerlo) me contaba que le daba auténtico pánico salir a un salón lleno de gente con una bandeja de canapés, porque daba igual el nivel económico, la edad, sexo o creencia religiosa. La gente se apostaba junto a la puerta de la cocina esperando la salida de alguna bandeja para abalanzarse sobre ella -y sobre la portadora- y desvalijarla como zombies hambrientos, vampiros sedientos o buitres carroñeros. Era imposible para ella alcanzar el otro extremo de la habitación con una bandeja que conservara algún canapé y nunca faltaba el que se quejaba desde el fondo: “¡Ehh, qué pasa, que aquí no llegan!”.

Yo paso, la verdad. Soy de los que se quedan fuera de las marabuntas estas. Sólo en una ocasión decidí pelear por unas bolsitas de patatas fritas que repartían en la entrada de mi facultad y no pude ser más empujado, golpeado, vapuleado, insultado y denigrado. Al final, claro está, yo también repartía mandobles por doquier y conseguí mi recompensa. Pero cuando se deshizo la tangana y me quedé allí solo con mi bolsita con no más de diez patatas fritas me sentí la persona más estúpida sobre la faz de la tierra. Recibí más codazos y empujones que patatas. Desde entonces, mi forma de actuar ante estas situaciones es clara: mantenerme al margen (ah, y disfrutar del espectáculo).

Una vez escuché a una señora mayor (las peores, no digas que no, tumbarían a Hulk Hogan por una muestra de Actimel), salir de un agujero negro con una escuadra y un cartabón y se reunía con su amiga que le esperaba fuera:

– ¿Qué te han dado? ¿Eso qué es?

– Unas reglas de esas para dibujar. -la señora tenía una idea-

– Ahhhh, ¡mira que bien!

– Esto pa mi nieto, que está estudiando.

– ¿Qué estudia?

Medicina.

¡Y tan contentas, oye! Allí que se alejaban las dos tan ufanas con sus reglas de esas para dibujar más felices que dos perdices mientras, a mi lado, seguía el reparto de escuadras, cartabones, empujones y hostias como panes. Y es que en España semos asín. Si no quieres participar en el follón encima siempre tienes algún conocido que te lo recrimina: “¿Estás tonto? ¡Que te quedas sin mochila para la playa!” o hasta te trae un ítem para ti y te dice “¡Ayyy, si no fuera por mí, que estás atontao!” Yo por mi parte seguiré quedándome al margen, conservando mi integridad física, mi dignidad, y el Actimel para usted, señora.

Como bonus track, el vídeo demostrativo perfecto. ¿Cuánto crees que durarían ciento veinte paraguas gratis en mitad de Fitur?

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11 pensamientos en “Enajenación mental hispánica

  1. La Rizos dice:

    Dios mío. Me da hasta vergüenza ajena xD

  2. Sr DeTamble dice:

    Lo bien que me hubiera venido una escuadra y un cartabón durante la carrera de medicina. Que lástima que nunca me dieran una gratis.

  3. picomike dice:

    @La Rizos si te fijas, hay un hombre que se sitúa por la parte inferior de la pantalla que creo que es el que hace récord del mundo.

    @Sr DeTamble Y a mí una bolsa que se convierte en toalla de playa me hubiera ayudado bastante en la mía, pero qué le vamos a hacer!

  4. sunne dice:

    Ostias tio, una regla de esas.joer que suerte para el chaval”. Tio un diez a tu entrada que razón tienes. Vamos por partes, primero el video, im-presionante, flipo he visto a uno llevarse más de 20 de golpe, abrazándolos.

    Respecto a las abuelas y los caterings, jeje, te voy a explicar que en mi pueblo, cada 11 de Septiembre (diada de Catalunya) en el parque que lleva su nombre pues eso, sacan papeo. Yo voy también para comer algo, pero vamos que me quedo 10 minutillos, y más que nada para pelear con las viejas,jaja.

    El año pasado los camareros corrian por la calle de atrás dando la vuelta a la manzana y aún así las viejas le seguían pidiendo que parara, y yo ahí, esperando en la mesa a que llegara algo, nunca lo hacía, he visto abuelas machacar mejor que Pau Gasol y viejetes usar el bastón mejor que Tiger Woods el palo (para hacer la traba).

    En fin que si, que gratis es una palabra peligrosa y te digo otra prueba, los lápices del Ikea, ¿cuantos te llevas cuando vas? yo mínimo 2 “por si acaso” jeje

  5. Lucía dice:

    Qué no me había enterado del traslado!!! Lo mío si que es enajenación mental …

    Yo también soy de las que huye de esos regalos en la mayoría de los caso inútiles, sobre todo si hay más gente en las inmediaciones. Aunque tengo que reconocer que gracias a la propaganda que les dan a mis padres en su restaurante o la que me toca de vez en cuando en el trabajo ya estoy servida normalmente de trastos superfluos.

  6. Kids dice:

    El vídeo es épico.

  7. Roberto dice:

    Pues yo gratis… no cojo ni caramelos. Será que soy tonto del… eh… Que soy tonto, vamos.

    Un saludo, picomike.

  8. picomike dice:

    @sunne tienes toda la razón, en los saraos en los que se reparte comida suelen estar las primeras. Me acuerdo por ejemplo de las veces estas en las que se intenta superar un récord Guinness haciendo… qué se yo, la tortilla de patatas más grande del mundo. Allí las tienes siempre las primeras con uno o dos platos llenos de tortilla poniéndose las botas! Es así.

    @Lucía yo huyo hasta de los útiles! Si hubiera estado en la situación del vídeo y hubiera necesitado realmente un paraguas (de hecho lo necesito porque siempre los pierdo), ni me hubiera acercado. Esas situaciones me superan.

    @Kids ciertamente.

    @Roberto Pues ya somos dos! Un saludo.

  9. Johnny dice:

    Gran entrada, enhorabuena.

    El vídeo, una guinda del copón para ilustrarlo todo. Sigue palante con el blog.

    Un ferviente lector.

  10. picomike dice:

    Muchas gracias @Johnny por tus ánimos. Siempre es agradable que te digan que gusta lo que escribes! Intento dedicarle más tiempo, aunque son fechas muy complicadas para prestarle la atención que se merece. Eso sí, cuando lo tenga, actualizaré más a menudo.

  11. Ana dice:

    eso lo he vivido en primera persona…un pena…

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