A las tres serán las dos…

…o cómo hacer que tus tardes duren lo que dura un pedo en un canasto.

Hoy me he levantado plenamente consciente de que debía atrasar tooodos mis relojes una hora y me he dado cuenta de que se acabó el verano, las tardes largas y todo eso. Ahora irás andando a las siete de la tarde por la calle mientras ya empiezan a aullar los lobos y los malhechores comienzan a apostarse en cada esquina, listos para el atraco nuestro de cada día.

Un rápido paseo por el internet -patrocinado por nuestros queridos recientes premios Príncipe de Asturias, los creadores de Google– me intenta convencer de que el uso del horario de verano es útil, conveniente y guay-chachi-molón. Que se ahorra un pastizal y que prácticamente es el mayor invento de la humanidad.

A mí no me la dan con queso. Jamás me convencerán de que salir a la calle a las siete y media de la tarde y encontrarte con que es noche cerrada es bueno para nadie. Al menos para mi estado de ánimo no lo es. Que amanece antes, pues muy bien, pero lo que ganas por un lado lo pierdes por el otro. Habrá a quien le guste más así, desde luego no soy uno de ellos. La sensación de que el día dura mucho menos es bestial, lo que sumado a la sensación terrible del tempus fugit hace que parezca que la vida se me escapa por entre los dedos. No es una buena época para mí esta, no.

William-Willett Y nada, ya puestos, vamos a ver de dónde ha salido todo esto del DTS (daylight time saving). Cómo no, todo el meollo horario proviene de un inglés, esos talibanes del reloj, un tal William Willet. Situaros en una bucólica escena campestre inglesa. Este typical caballero inglés iba paseando con su caballo al amanecer. Arrobado por la magnificencia crepuscular, William decidió que eso era lo mejor que había en el mundo, pero le llenó de honda pena el comprobar que las ventanas y cortinas de sus vecinos aún se encontraban cerradas, y que las calles aún estaban vacías. Nadie disfrutaba de este maravilloso paisaje. Y fue en ese justo momento, en el que el sol recortaba su silueta de magnífico porte ecuestre, cuando Lord Willet levantó el dedo al cielo (aún no sabemos qué dedo fue) y decidió que iba a joder la marrana a sus vecinos e iba a hacer todo lo posible para que vieran el puto crepúsculo sí o sí. Les iba a adelantar la hora en verano y a retrasársela en invierno.

Este señor gastó su fortuna promoviendo un folletín (ahora llamados flyers, porque somos más guays que antes) en el que explicaba lo buenísimo que esto es, que se iban a ahorrar un dineral con el que, en vez de Almuñécar, podrían visitar Punta Cana en sus vacaciones con su pulserita de todo incluido, mojito va, mojito viene.

Repartió tantos flyers Don Willet, que llegaron a manos de los alemanes, los reyes de la eficiencia, que vieron claro lo del ahorro (bravo por ellos, yo aún no), adoptaron este método y rápidamente se extendió por Europa y los Estados Unidos.

Aún así, el empleo del DTS no es tan mayoritario como se podría pensar. Aproximadamente medio planeta (en extensión de territorio) lo utiliza, y hay un auténtico porrón de países que han dejado de usarlo, y otros que incluso no lo han hecho jamás. Básicamente es la eterna división hemisferio norte (que lo usa) y hemisferio sur (que no).

Algún día saldré a pasear a caballo por la tarde, me daré cuenta de que a las siete ya es de noche, y me gastaré mi fortuna en panfletines para que dejen el reloj tranquilo. Demostraré que lo que se gana por un lado se pierde por el otro y que todos seremos más felices si las manecillas siguen donde tienen que seguir.

Igual anoche estabas de marcha y te encontraste una hora más para cometer fechoridas nocturnas. Ese es el único argumento que me hace dudar porque, por lo demás, no me pienso bajar del burro. O del caballo, como Lord Willet.

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5 pensamientos en “A las tres serán las dos…

  1. El Tabernero dice:

    Chico, al precio que están las cosas, no veo yo que esto sirva de mucho.

    Ejemplo 1: Una hora “más” estando de juerga equivale a un gasto de entre 6 y 12 € en copas
    Ejemplo 2: Si estoy durmiendo, igual me da levantarme a las 12 que a las 13. La luz la daré a la misma hora y gastaré lo mismo en electricidad.

    Luego creo que firmaré un tratado por el cual se deje el reloj quietecito, que está mejor.

  2. Gracias !!!! Gracias porque por fin voy a poder ponerle cara a ese *** que inventó esto del DTS.

    Yo no sé si se ahorra o no se ahorra, si trae o no cuenta. Yo lo único que sé es que me sienta como el ano y que no me acostumbro hasta abril. Aproximadamente.

  3. Lucía dice:

    Estoy contigo en que a estas alturas no sirve de mucho, en las empresas por la mañana se encienden todas las luces haya o no luz fuera igualmente.

    A mí lo que me cuesta mucho es volver a acostumbrarme en primavera …

  4. picomike dice:

    Me congratuuula ver que hay consenso en lo que a la inutilidad del DTS se refiere! Los cálculos del Tabernero además confirman que no solo no es bueno, sino que nos hace perder dinero!

    Un despropósito, vaya.

  5. Ana dice:

    las fechorías nocturnas valen mucho Mike!! jeje …depende de la fechoría merecerá más o menos la pena…aunque si eso equivale a una hora menos de hora de la luz del sol…me quedo con las tardes largas!!!!besis!

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