Persecución Callejera

A veces, a las personas humanas que andamos por la calle, nos ocurre algo bastante incómodo. Vas caminando tranquilamente de un punto A a otro punto B y de repente, una persona se pone a caminar delante de ti. La peculiaridad de esta persona resulta ser la velocidad a la que camina: Es ligeramente más lenta que tú, de forma que para adelantarla tienes casi que acabar corriendo y si te quedas detrás es incómodo porque tampoco andas a tu ritmo. Total, que a veces decides rebasarla en plan maratón mientras imaginas que tu rival te mira y piensa “a dónde irá el Fitipaldi este”, incluso en ocasiones queda muy emocionante si una persona viene de frente y consigues adelantar a la otra justo antes del choque frontal. Otras veces decides ahorrarte el pequeño sprint y te quedas detrás porque, total, “en algún momento esa persona tomará otro camino” y podrás seguir tu ruta con tranquilidad.

Ayer elegí la segunda opción. Una mujer de mediana edad salió de una tienda y se colocó delante de mí caminando de esta forma. Como tampoco es que tuviera prisas, reduje ligeramente la marcha y esperé a que fuera por su camino. El problema era que el tiempo iba pasando y la ruta que seguíamos resultaba ser idéntica. Al cabo del rato, no mucho, noté que la mujer se dio cuenta de mi presencia. Resulta también que al principio estábamos en una calle muy concurrida, pero después fuimos tomando caminos cada vez menos transitados. En un momento dado, y en una calle bastante desierta, ella giró la cabeza para ver a su perseguidor. Yo intenté poner la cara más neutra e inocente posible, intentando darle a entender que no tenía nada que temer, que yo iba para mi punto B y punto, pero a lo mejor mi cara inocente no me salió tan bien como quería, no sé. La cuestión es que al verme, apretó un poco el paso y yo me sentí un tanto indignado y preocupado por la imagen que doy (de psicópata, violador o vaya usted a saber) y acabamos llegando a una calle donde ya ocurrió el remate del tomate. Ella dobló la esquina, yo (que había frenado un poco el paso para darle distancia, para que viera que no la perseguía ni nada) la doblé también. Entramos en una calle en la que no había ni el gato y bastante estrecha. Yo maldecía mi suerte por seguir el mismo camino y hacer pasar a la señora tan mal rato, aunque me imagino que ella lo estaba pasando bastante peor, todo sea dicho.

El momentazo llega aquí. La mujer, al darse cuenta de que sigo ahí, ya dio por seguro que iba a por ella (a saber lo que pasaba por su cabeza en ese momento), echó a correr y se metió en un portal un poco más adelante. Yo, que no daba crédito a lo que veía, decidí pasar de largo sin mirar siquiera, ya que pensé que intentar entablar una conversación con una persona así de asustada sería peor, se pondría a gritar o algo. Total, que pasé junto al portal, pero no pude evitar mirar.

La señora estaba con un manojo de llaves intentando abrir la puerta del portal, me vió por el rabillo del ojo y, atención, ¡se puso a pedir auxilio! Lo que salió de su boca fué un algo tal que así:

Socooorr…rr..r.

y no lo acabó porque vió que yo seguía mi camino y me figuro que esta vez, más de cerca, la cara que vio (la mía, la de verdad, la normal, la que no da nada de susto) la tranquilizó bastante. Así que, aprovechando que la mujer respiraba, y yo sin dejar de caminar, le traté de aclarar absurdamente lo que ocurría. Le sonreí, aliviado, mientras le dije:

No, yo… es que voy ahi al lado…

señalando dos portales más allá, que era realmente donde iba (maldita casualidad). La mujer soltó un ufff que sonó como una olla exprés, yo me reí ligeramente y la perdí de vista. Andé unos metros más y llegué a mi destino.

Total, que la mujer ya sabe lo que se siente cuando te persigue un violador, un asesino en serie o algo así y yo no sé ni lo que mierdas siento. Sólo sé que la próxima vez que ocurra algo parecido, o la adelanto, o elijo otro camino aunque sea más largo.

Que de verdad que mal rato, oiga.

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11 pensamientos en “Persecución Callejera

  1. Es que tienes una forma de andar demasiado amenzante !!!

  2. picomike dice:

    Pues no sé, algo tuvo que ver en mí que le encendió todas las alarmas. Te aseguro que todavía hoy no se me ha pasado la cara de perplejo que tenía ayer… xD

  3. Lucía dice:

    Eso es que la mujer ya ha sufrido alguna experiencia desagradable y tiene los sentidos superdesarrollados.

    Yo también procuro mantener siempre una distancia suficiente entre mí y cualquier otro transeúnte, de forma inversamente proporcional al número de peatones o coches que circulen por donde camino.

    Ahora, entiendo que no te sentara precisamente bien,jeje.

  4. picomike dice:

    Lucía, tampoco es que me sentara mal, sino que pasé un mal rato por aquella mujer, que sospechaba que estaba asustada pasándolo fatal y al final se confirmó. Probablemente, si lo hubiera pensado mejor, habría parado y la habría dejado alejarse lo suficiente como para que me perdiera de vista o algo así.

    Lo que sí hice es mantener bastante distancia entre nosotros en todo momento, pero no sé, quizás es lo que tú dices, que es probable que le haya ocurrido algo desagradable anteriormente y vaya atenta por la calle todo el tiempo. Si a eso le unes que una persona va detrás de ti constantemente, tomes la calle que tomes, la tensión ya está servida. Es comprensible.

  5. Ana dice:

    Se te olvidó sonreir Mikelillo….(supongo)

    Y qué me dices de cuando vas detrás, justo detrás del peaton-tortuga y una va pensando o cantando las canciones del mp3 posicionao en las orejas, y de repente….se para!!!!! joeeeeee…que cabr….esssss!!!!!

    Un caos, un caos…

    Besitos!

  6. picomike dice:

    Si, bueno, lo de la gente que para en seco justo delante de tí es un peligro! Cuantas veces no habré colisionado yo con alguien (a veces con un impacto bastante grande, por cierto)! A mí no me hace falta usar el mp3 para que me pasen estas cosas, por la calle soy un despiste andante… 😉

    Besos

  7. Yo la verdad es que también me pongo muy nerviosa cuando alguién va detrás de mí. Supongo que es por casualidad, pero me pongo nerviosísima, y hago cosas raras, si voy sola, saludo a alguna ventana, como si alguién me estuviera esperando.

    Así que intentaré no hacer la loca si alguna vez caminas detrás de mí y yo voy tortuga, tortuga…

  8. picomike dice:

    CdM, ya intentaré yo que nadie se vuelva a sentir incómodo conmigo en una situación parecida!

    Y si alguna vez camino cerca de ti espero que sea al lado, no detrás! (^_^)

  9. chrom dice:

    AJAJJAJ, que cosas. Menos mal que la señora no llevaba un spray de pimienta en el bolso. Pues sabes una cosa, a mi también me daría rabia, pero no hace mucho supe de un juicio que un hombre entablo contra una mujer a la cual le pidió fuego una noche vieja en un callejón oscuro mientras ella esperaba un taxi, eso si, el iba borracho y la cara no le acompañaba. El caso es que ella no le dejo decir mas allá de “tiene UD fueeeee” cuando le hizo una llave y lo tiro al suelo con un brazo roto. El juicio, lo ganó ella.

  10. Juankiblog dice:

    Jojo, me gustaría haberla visto, pobrecilla. Eso si, yo soy igual de paranoico que ella, a la que veo O ME PARECE ver a alguien detrás mío, me pongo nerviosísimo y acelero el paso. Así que, de alguna forma, la entiendo.

  11. picomike dice:

    Si yo a la buena mujer la comprendo, las calles están llenas de gente peligrosa y no te puedes fiar de nadie, pero el mal rato que se llevó inútilmente no tiene precio…

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