Sugerencia de presentación

La vida de estudiante es dura. No lo digo por estudiar, muchos de nosotros nos rascábamos los bajos más que otra cosa. No lo digo tampoco por llegar tiritando a fin de mes, que también, pero este post no trata sobre eso. Al haber vuelto a ser un estudiante sin tiempo para nada más, he vuelto al mismo tiempo a recurrir a mi gran aliada: la comida precocinada. Lo que a continuación os ofrezco es un pequeño ranking de comida destructora de aparatos digestivos, en orden de menos a más agresivo para vuestro estómago, según mi experiencia personal que es mucha a estas alturas. Recomiendo alternarlas con los táper de la mama para no darle demasiado trabajo al páncreas (pobre). Empezamos:

10.- Arroz tres delicias:

arrozverdurasnr4

Este es un auténtico clásico entre las comidas precocinadas estudiantiles, no tiene secreto, no esconde nada. Arroz largo con jamón cocido, “toltilla nol”, guisantes y zanahoria. Realmente son cuatro delicias, cinco si contamos el propio arroz, pero cuando te tiras diez años comiéndolo no te parece que lleve ni una sola delicia en su interior. Te lo acabas comiendo como el que come alfalfa y le pierdes el sabor por completo. Mi paladar sigue siendo el mismo, pero para el arroz tres delicias soy totalmente insensible. Una pena. Hace mucho tiempo que no lo como. El de verduras tiene que estar pa hundirlo en salsa agridulce.

9.- Hot Pockets

hot_pockets

Un invento llegado de los EEUU, supuso todo un descubrimiento no hace mucho. Son caretes porque sólo los vende Maggi (Hacendado, ¿en qué piensas?), pero son un gustazo. Son unos hojaldres congelados que se cocinan en microondas en el interior de unos curiosos envases de cartón que consiguen por primera vez en la historia que algo que se cocina en el micro salga crujiente de verdad. En EEUU los venden dulces, salados y con todo tipo de ingredientes. Aquí jamón y queso y punto. Son generosos en el relleno, incluso la última vez que los compré, en su envase aparecía la leyenda: “Ahora con MAS queso”. ¿La verdad? Sí, llevan EL MISMO queso.

8.- Mi-Tom

tomyum.mitom

O Mi-Ga, o Mi-Bo… son aquellos fideos chinos instantáneos también conocidos como ramen instantáneo o instant noodles, pero estos son los que encontrarás en tu ultramarinos chino de confianza. Las tres variedades estrella son con sabor de ternera, de pollo o de gamba. Condenadamente picantes los primeros, mucho más suaves los terceros, no recomiendo la ingestión continuada, a no ser que quieras hacerte amigo íntimo del Sr. Roca. De preparación fácil, sólo es calentar agua, verterla sobre los fideos y esperar 3 minutos. La cena está servida. ¡Ah! Si quieres que salgan como en la foto, vas a tener que currártelo mucho, pero que mucho más.

7.- Pastas de sobre

juanpalomo

Más o menos parecido a lo de nuestros amigos asiáticos tenemos un gran clásico en nuestros almuerzos/cenas estudantiles o solteriles. Reimpulsadas hace poco por Gallina Blanca bajo el concepto de la juanpalomez, son las gran aliadas del último minuto. Puedes tenerlas apiladas en la despensa con carácter indefinido (caducan en 20XX, siendo XX casi diez años después de haberlos comprado) y usarlos cuando las cosas se ponen realmente chungas. Muchas veces olvidarás haberlas comprado, con lo que más de una vez serán una grata sorpresa, como el que encuentra veinte euros en el abrigo de nochevieja un año después. Realmente deliciosas algunas, como los tallarines Tex-Mex, cansinas ya otras, como los espaguetis carbonara, un clásico al que recurrir de cuando en cuando.

6.- Los canelones congelados

canelones

Seguro que te ha pasado. ¿A que te parecieron buenísimos la primera vez y ahora ya pasas de largo en el súper? Cuando voy a un restaurante italiano con la familia siempre pido canelones. Mis padres no lo comprenden, me dicen que si no como ya bastantes en casa. Pero es que no tienen NADA que ver. Los del restaurante sí que llevan bechamel. Los congelados llevan un engrudo harinoso que debe de hacer bola en el estómago. Los del restaurante sí llevan relleno de carne. Los congelados llevan una sustancia rojiza con microtrozos de algo que más vale que sea carne de algún tipo (de vacuno, pone en la caja). De vez en cuando caigo en la trampa y me llevo una bandeja. Los metes en el horno cuarenta minutos y listo, te los comes en la misma bandeja y te ahorras incluso fregar el plato. Para los perrunos, ideales.

5.- La rosca

Rosca_Jamon

No tan reciente como los Hot Pockets, pero también bastante nueva, esta sí que me sigue buscando. Un bocata redondo y calentito de jamón y queso no puede cansar a nadie. En el mercadona la venden en dos categorías: La pobretona de jamón y queso corrientuchos y la deluxe con jamón del bueno y queso emmental (querido Watson, matadme si queréis). Me molan y las como bastante a menudo. Me encantan esos bordecitos de jamón crujiente que quedan por fuera…

4.- Croquetas congeladas

croquetas-caseras-pollo

Aquí en realidad podrían ir todas las fritangas rebozadas congeladas que venden. Las recomiendo para consumo muy esporádico por su gran poder destructor de la flora intestinal. Hay muchas categorías: Las tienes en versión engrudo (ver canelones) baratunas del Lidl o Dia%, da igual que ponga de jamón o de pollo o de cocido… son harina rebozada, con algún trozo esporádico de carne que sólo es visible al microscopio, cual mitocondria esquiva. Luego tienes las que dicen ser caseras, que te traen algo más de relleno. Por último tienes las de marca, que este caso sí se nota bastante, con algunos casos en los que poseen un sabor semi-casero que es de agradecer. Acompáñalas con alguna ensalada si van a ser plato único para rebajar en la medida de lo posible la acidez (los que la sufran) que vendrá después.

3.- Pizzas Casa Tarradellas

pizza

Aún hay muchísima gente que las adora. Yo personalmente las he logrado aborrecer para siempre jamás, sobre todo la de atún y bacon (bacón o beicon, según RAE). Antes me la comía entera, hasta los bordes, pero ahora media me supone una odisea gastronómica. Ya en el segundo trozo tengo la sensación de que el estómago se me hincha como un globo y me cuesta horrores continuar. ¿Y por qué la como entonces? Porque en las reuniones de amigos suelen aparecer, muy a mi pesar. “¡Cómo! ¿No te gustan estas pizzas? Pero si están buenísimas” Lo que no saben es que llevo siglos comiéndolas. Pronto serán ellos los que las aparten de su dieta. Para mí, unas auténticas bombas digestivas.

2.- Albóndigas de lata

albondigas

Y aquí llegan los dos pesos pesados de las comidas de un rodríguez de pro. En el número dos tenemos una auténtica prueba de fuego para nuestros jugos gástricos. Las albóndigas de lata, da igual la marca, caen como diez kilos de hormigón en tu estómago, podrías hundirte en el río Hudson sin problemas. Si te comes la lata entera eres mi ídolo, pero probablemente las estés padeciendo toda la tarde (¡prohibidas por la noche!) entre ays y ays de dura agonía. Una lata de estas te costará entre los setenta céntimos y un euro, y son de carne misteriosa. El misterio para mí viene de esta reflexión: si una latita de wiskas con unos poquitos de trozos de carne para tu gato vale un euro cincuenta, ¿cómo es posible que un pedazo de señora lata de albóndigas del Dia% valga 0,70, si trae como seis veces más? ¿Qué carne come mi gato y qué carne como yo? Desaconsejo la ingesta de este producto, lo digo desde la experiencia.

1.- Fabada de lata

fabada

“Que hay prisa, que hay prisa” Realmente sólo las prisas extremas pueden ser el único motivo que me lleve a comer una lata de estas pequeñas hijitas de puta, con perdón. La fabada es sin duda la reina explosiva de las comidas precocinadas. Llevan solucionando la papeleta a infinidad de generaciones de solteros, estudiantes y vagos en general. Te recomiendan calentarla al baño maría, pero pa un momento que es, tú la metes tres minutos en el microondas hasta que las paredes del mismo estén pintadas de gotelé rojo y te las comes mientras un lagrimón recorre tus mejillas. Comer fabada de lata más de dos veces al año es malo, y para mí es también muy triste. Es una comida que me hace sentirme sólo y desamparado, y me hace echar de menos a mi madre más que nunca. Aquí la diferencia entre marcas blancas y primeras marcas es muy grande, sobre todo en los trozos de carne que traen, así que si tenéis que hacerlo, por lo que más queráis, comprad Litoral o algo similar. Y por último, si salís a la calle, no viajéis en transporte público, vayáis al cine o hagáis actividad alguna en espacios cerrados con vuestros semejantes. Ya sabéis por qué.

Por último quiero apuntar que ya no suelo comer estas cosas. Es cierto que recurro ahora a ellas de vez en cuando, en ocasiones muy esporádicas. En mi época universitaria, estas y otras delicias culinarias sí que suponían mi menú diario, pero todo eso ya pasó. Como el que despierta de un mal sueño, he aprendido a cocinar y os cuento esto ya desde la distancia temporal y la tranquilidad digestiva.

Bon appetit!

Anuncios

9 pensamientos en “Sugerencia de presentación

  1. Un buen recorrido por la comida típica del joven recién emancipado y ligeramente vaguete. Lo malo es que al final comes siempre lo mismo y todo sabe igual.

    Menos mal que ya he pasado esa etapa y ya en casa hacemos comidas más o menos normales. Viva !!!

  2. chrom dice:

    JAJAJAJ, es la pura verdad, menos mal que hemos madurado un poco y ya sabemos hacernos unas cuantas recetas decentes.Pero no te perdono haberte olvidado de las reinas de la casa: las salchicas frankfurt. De esas aún no me he cansado.

  3. FiFi dice:

    Ayyyyy “lah arbondiga” son lo más weno que he visto en tu menú!!
    jauajauajuaa, que hambre tengo dios mío…

  4. gamboi dice:

    Me cago en la leche, estuve dos meses viviendo en París este verano…Y dije un día “joder, voy a comer lentejas” (precocinadas, claro está).

    ¿Por qué coño tuve que llegar a esa idea?

    …Me dió la sensación de que estaba comiendo Cat Chow, xD.

    Y los Hot Pockets esos los probé de propaganda un día estaban bastante buenos, pero pasa lo que tú dices, que son bastante caros para la poca cosa que son :/.

    Buen blog, te leo :D.

  5. picomike dice:

    Sr DeTamble, tú lo has dicho, al menos en mi caso, comidas “más o menos normales”. Todavía queda mucho que aprender…

    chrom, tienes toda la razón. Es un error imperdonable, pero es que había tanto para elegir que mucho se ha de quedar en el tintero!

    FiFi, según que horas no se puede leer nada que tenga que ver mínimamente con la comida, como este post…

    gamboi, a veces el Cat Chow podría ser comida de dioses si lo comparamos con algunas cosas que comemos las personas. Igualmente! También te leo… 😉

  6. El Tabernero dice:

    Hola, soy lector asuido y comentarista primeriza (jejeje)
    Esas albóndigas son un magnífico segundo plato para acompañar al arroz tres delicias en un sábado de reseco (y resaca). En cuanto a lo del queso emmental, personalmente me he reído un buen rato.

  7. picomike dice:

    Tabernero, yo diría más bien que eres comentarista “esporádico”, creo que ya has comentado alguna vez.

    No puedo con esas albóndigas ya teniendo el estómago tranquilo, no quiero ni pensarlo en plena resaca con el roncola saltándome aún por dentro…

  8. Admiradora dice:

    Hola. Tienes un email…

  9. picomike dice:

    JAJAJAJA, tú sí que tienes un email, jachondO!!

    (Ya me extrañaba…)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: