RetroToys 'R' Us

Ayer fue el día de nuestro querido Santa Claus. Se dedicó a entrar por las chimneys de medio mundo para dejar muchos gifts junto al Christmas Tree. A mí no. Aunque me da un poco igual, en mi casa a papi Noel se le aborrece profundamente. Los Reyes Magos se llevan aquí todos los honores. Yo preferiría, claro está, que vinieran todos. Los Reyes con ropitas y cosas de esas y Santa con lo que vendría a ser los juguetes, para poder jugar durante las navidades. En eso tengo que quejarme, Majestades, ustedes vienen demasiado tarde. Ya sé que la estrella llega a Belén cuando tiene que llegar, que todo requiere su tiempo, pero yo creo que ya deberían saberse ustedes el camino de memoria. ¿O no?

Mi regalazo de estas navidades quiero que sea esta cámara digital. La que tengo es del paleozoico, esta Benq de 1,3Mpx que, aunque en su momento fue lo más de lo más, ya tengo ganas de hacer fotos en condiciones, como las que veo cada día en Flickr.

A lo que voy: En esta fecha tan de juguetes, os voy a presentar algunos de los que tuve yo. Unos son legendarios, otros bastante desconocidos, otros fueron juguetes de masas e incluso hay algunos que se daban de regalo con determinados productos lácteos. Empezamos:

El Autocross

autocross

Qué bueno era. El juguete que arrasó en unas navidades de principios de los ochenta. Un circuito de medio metro de diámetro sobre el que podías controlar un coche de carreras rojo. El misterio consistía en cómo podía el coche andar sobre aquel circuito sin ningún tipo de guías, como ocurría en el Scalextric. También podías llevar a tu vehículo campo a través, que era lo más divertido de todo, empotrarlo contra un árbol o poste señalizador o incluso, si eras lo bastante hábil, meterlo en el garage del centro. Cuando te cansabas de dar vueltas, abrías el invento para descubrir la fuerza misteriosa que impulsaba al coche a andar, que no era otra que la increíble Fuerza Magnética. Hoy sería un poco chorra y aburrido, pero fue lo más de lo más, canelita en rama. A lo que todos tus vecinos querían jugar y tú no les dejabas porque “se le acababan las pilas”. Egoísta…

El Exin Basket

exin basket

Aquí el problema de las pilas no existe. En este caso se trata de un juego de baloncesto para dos jugadores. El balón, de corcho blanco -o poliespan, para ser exacto-, es impulsado por unos chorros de aire que salen al pulsar esos tres grandes y resistentes botones. La rapidez con la que pulsemos determina la intensidad del chorro de aire, llegando a la canasta o a la mofa de nuestro rival. También es posible interceptar una jugada de nuestro contrincante con nuestros propios chorros, robándole el balón delante de sus propias narices. Los piques eran monumentales, los mazazos a los pulsadores, tremendos. Yo, que era el dueño del juego, montaba en cólera al temer quedarme sin Exin Basket. Sin embargo, el juego jamás se estropeó. Lo que sí se perdía con una facilidad pasmosa era la pelotita de poliespan. La primera vez pedí otra a Exin e increíblemente la enviaron. La segunda vez… me ignoraron por completo. Así, con el juego en standby, fuimos perdiendo el interés poco a poco, acabó en el trastero y al final en la basura. ¡Aún te recuerdo, Exin Basket!

El CinExin

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Otro rey de los juegos infantiles, del cual han salido muchas versiones y reediciones posteriores, la última no hace muchos años, si no recuerdo mal. Ahhh… la magia del cine… ¡en tu propia casa! Tamaño prodigio era posible en aquellos años gracias a un simple mecanismo compuesto por:

  • Un rollo de película
  • Una bombilla
  • Una manivela
  • Una lente

La gracia era que tuvieras varias películas para no cansarte, pero yo tenía solo una: La de Pluto (de Disney, sí) con lo que me dedicaba a girar la manivela y ver a Pluto correr sin fin sobre un fondo tipo persecución de los Picapiedra. Hey, de ahí el eslogan de CinExin: ¡El cine sin fin! Luego tenía la variante de Pluto hacia atrás, como los juegos de coches con circuitos ocultos que en realidad son los mismos pero al revés, aquí se trataba de girar la manivela en el otro sentido. La gracia del juego es la que imagináis, no hay más, tenía un encanto especial (más a esas edades) el apagar las luces de tu cuarto e invitar a tus amigos a una Pluto-sesión-sin-fin. El CinExin, todo un best-seller…

La maquinita LCD

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¿Quién no tuvo una? Cuánta diversión podría caber en una de aquellas pantallitas de cristal líquido. Las predecesoras de la GameBoy funcionaban casi siempre con una pequeña pila de botón y duraban muchísimo. Eran las reinas de debajo de las mesas en clase. Los juegos en sí eran muy simples y se basaban en una serie de imágenes estáticas que se iban sucediendo según pulsáramos los botones. Como en todo, en esto también hubo clases: Estaban desde las lujosas maquinitas de Nintendo de pantalla doble con personajes famosos como Mario o Donkey Kong hasta las populares versiones llegadas desde China y que podíamos comprar por quinientas pesetas en los mercadillos. Entretenimiento a raudales en todos los casos. Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

El llavero de los ruidos

llaveroruidos

¡Vamos, no me digáis que de esto no tuvisteis! O al menos se lo visteis a algún amigo. Por unas módicas trescientas pesetas teníais este lujoso llavero de ocho botones y otros tantos sonidos diversos que hacía las delicias de la muchachada de aquellos años. La metralleta, el helicóptero, el rayo láser, la sirena… ¡qué divertido era acercarse por detrás sigilosamente a algún colega, acercarle el llavero a la oreja y sorprenderle con uno de estos sonidillos alegres y populares! El descojone general.

El reloj Transformers

relojes_bolis

Cuando comerse un yogur era una sorpresa. Abríamos la tapa con nerviosismo porque debajo de ella podía venir impreso algo… ¡Vale por un reloj-robot! (no tenían licencia de Transformers) Sí, este regalo era increíble. No sólo disponía de un magnífico reloj con la inscripción clásica “Quartz”, sino que podías separarlo de la pulsera y… ¡flipa! ¡Se convierte en un amenazante robot! Qué tiempos en los que Danone no sólo te vendía un yogur, sino que además te regalaba una ilusión. ¿Sigue buscando? Mierda. ¡Mamaaaaa quiero otro yoguuuuurr! Desde que Yoplait tiró la toalla, Danone no se esfuerza nada. Una pena.

Y esto es todo. Quedan muchísimos juguetes más. ¿Continuará?

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7 pensamientos en “RetroToys 'R' Us

  1. Lucía dice:

    Jajaja, qué recuerdos …

    Y nosotros nos lo pasábamos bien con esas cosas!!

    Se los pones a un niño de los de ahora y te escupe como mínimo.

    Saludos

  2. El Tabernero dice:

    El llavero de los ruidos y el Exin Basket, que grandes. Y que tardes jugando con mi hermano.

  3. pitote dice:

    Que grande el exin basket 😀
    Y la que lie yo con el llaverito de los ruidos…
    Que recuerdos!

  4. picomike dice:

    Lucia, es raro que los niños de ahora quieran algo que no salga de una pantalla.

    El Tabernero y pitote, eso eran tardes entretenidas, menudas liguillas montábamos con todo el vecindario…

  5. Yo era el peor en el autocross… ese maldito coche rojo me la tenía jurada.

    Por cierto, yo tenía un boli como el que aparece detrás del reloj-roboj.

  6. picomike dice:

    Si… los recuerdo… Bolis locos se llamaban, o algo así… A mí no me tocaron de esos, pero la escuela estaba llena de ellos! 😛

  7. sunne dice:

    yo tenia el autocros!! haahaha

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