Tenemos chica nueva en la oficina…
Si en tu mente se ha abierto paso como un rayo la frase “…se llama Farala y es divina”, este post, aunque corto, feo y malo, te va a gustar un poco. Son tres anuncios que hoy he encontrado de casualidad en Youtube y que te pueden traer buenos recuerdos (o no). Son anuncios ya convertidos en leyenda de aquellas navidades ochenteras. Con estas cosas se perfumaba la gente en los lejanos años ochenta:
Y para los chavalillos también había:
Risa floja
Nunca me ha hecho mucha gracia el estilo de humor de Forges, siempre he leído sus viñetas y más que reírme he sonreído, pero no sé por qué, será que me ha pillado a destiempo, de improviso, no sé lo que ha pasado. La cuestión es ayer me encontré accidentalmente con esta viñeta

y no pude dejar de reírme en toda la tarde por lo bajo, mientras me preguntaba por qué lo estaba haciendo, ya que el chiste es tirando a malo. Pero bueno, será que muchas veces no es tan importante el qué de dicen ni el cómo te lo dicen sino el cuándo lo hacen. Y es que la gente que sabe elegir el momento tiene el poder. Sin duda un don bien valioso.
El tema del verano
Parece que ya sí nos está dando de lleno este verano 2008. Sol, playa, montaña, calor, tiempo libre, chiringuitos, excursiones, crucigramas, viajes, libros tocho, siesta, terracitas, deporte, aire libre, fiestas, sandías, melones, chanclas, sombrillas… ¿y la canción del verano? Llevamos ya bastantes años que nunca aparece el tema que sea claro ganador de tan importante título. Es verdad que aparecen cuatro o cinco que escuchamos hasta la saciedad, pero no está esa canción que se merienda con patatas al resto y conquista los chiringuitos, emisoras de radio, bares y discotecas.
En Argentina (donde al parecer aún se da este fenómeno), la canción del verano el año pasado fue un anuncio de telefonía móvil que se llamaba precisamente “El tema del verano“. Y es que no había argentino que al clavar la sombrilla en la arena no cantara -o le cantaran- esta canción. La verdad es que se te pega…:
En España hace poco tuvimos un fenómeno parecido, ¿recordáis?: Medusa, Tapas y Cremita
Los piratas chinos tienen sentido del humor
Aprovechando una tarde de flojera de las grandes, una de esas tardes en las que acabas de comer y lo único de lo que eres capaz es de dormitar sobre un sofá o una cama, decidí hacer algo semi-productivo y aprovechar que estoy en casa de mis padres para desempolvar una de mis videoconsolas antiguas. ¿Master System? ¿Megadrive + MegaCD? ¡No! En una tarde perruna no apetece liarse de cables, adaptadores, mandos ni historias. Está claro, voy a sacar la Gameboy del cajón. La que tengo es la versión Color porque la anterior, la genuina clásica blanca y de verdes píxeles la malvendí porque se le habían fundido un par de líneas y me alucinaba la idea de que los juegos de Gameboy pudieran verse en color… ¡incluso los que habían nacido para ser monocromos! Así que me deshice de la antigua por cuatro duros y me compré esta flamante Gameboy Color sin ningún juego, pero como tenía mi cartucho pirata de la antigua consola, diversión no me iba a faltar.
Así que aquí está, con todos los juegos que llegué a tener, que como veis no son muchos, aunque de prestado pasaron cienes y cienes de ellos por mis manos:

Aún conservo las cajas y manuales de todo esto en perfecto estado (no, no tengo intención de vender nada), para enfado de mis padres, que dicen que mi cuarto parece un almacén, lleno de cajas de todas las cosas -videojuegos, consolas, móviles, etc- que han pasado por mi vida, pero es que me da tanta pena tirarlo todo… no sé, ¡y lo mismo algún día todo esto vale un pastón! Así que, como digo, todo bien conservado, hasta tengo el cupón para apuntarme al club Nintendo de aquellos entonces, que no lo usé porque ya era socio.
Cuatro cartuchos, sí. Sólo cuatro, que estaba la cosa muy mala, así que lo que hacía era prestar y que me prestaran, costumbre bastante popular por otra parte y que tantas satisfacciones me dio. Como veis, hay un cartucho que brilla con luz propia, pero realmente son dos los juegazos:
The Legend of Zelda DX: Link’s Awakening: Creo que son tres veces las que me lo he pasado ya, este verano tenía pensado que fuera la cuarta, pero se han antepuesto otras prioridades, así que lo dejaré para otra ocasión. Nadie duda ya de las virtudes de este clásico. Es como la versión para Gameboy clásica, pero con algúnos añadidos extra, como una mazmorra exclusiva en la que hay que jugar con los colores para superarla. Uno de los mejores juegos de todos los tiempos.
- Wario Land 3: Mucho menos venerado que el anterior, es sin embargo un juego cargado hasta el último bit de calidad y personalidad por los cuatro costados. Cansado del pardillo de Mario, era una alegría manejar a este personaje malote y gordinflón, movido por su afán de poder y de recolectar tesoros brillantes y valiosos. Unos sprites enormes y muy bien animados, unas músicas simpáticas y pegadizas y unos efectos de sonido a la altura, un mapeado extenso y elaborado, en el que había que recoger objetos y usarlos en otras partes. Fases ocultas o que cambian dependiendo de si es de día o de noche… mimado hasta el último detalle, una joya que no dudo en recomendar.
El juego de coches era un pestiño como un piano. Pensaba que tendría más historia, pero era lo típico: Coche en el centro, carretera que se tuerce a la izquierda, se tuerce a la derecha, montañas al fondo que se mueven al compás y mucho, mucho aburrimiento. Un pinchazo, nunca mejor dicho, pero me cegó la carátula y el pensar que se parecería en algo a sus versiones de PSX, N64 o PC.
Mención aparte para el cartucho pirata. Me lo compré en un bazar hindú de Mallorca, j
unto a la Gameboy original, para tener de primeras ya un buen catálogo de juegos. El dependiente me dio a elegir entre un cartucho con 15 juegos, otro con 35 juegos y este espectacular de 128 juegos. Lógicamente, por un poco más, me decidí por el último. Además, en la caja se leía “No Repeat”, con lo que me aseguraban que los juegos no venían repetidos, costumbre bastante habitual en aquellos cartuchos. Pues sí, claro, venían repetidos, con nombres tan ingeniosos como Super Moustache Man 2, cuando no era otro que el Super Mario Land 2 otra vez. Ya cuando leías Plumber Boy 2 te temías lo peor, y acertabas. Realmente había 35 juegos, con lo que estuve largo tiempo pensando si aquel cartucho que me ofrecieron de 35in1 traería 35 o no. Nunca lo supe, pero bueno, me contenté con mi cartucho “No Repeat”. El momento cachondo de humor made in China, fue cuando leí minuciosamente las letras del cartucho y descubrí que a la primera R de “Repeat” le faltaba el rabito, con lo que en verdad ponía “No Pepeat”. Así que no me mintieron, el fallo fue mío. El cartucho sí que repetía, pero no pepetía, tendría que haberme fijado mejor… Ya lo he dicho, es humor chino…
Así que nada, le puse pilas y ¡a jugar! Puedo decir sin dudar que pasé una tarde grandiosa, mientras en la calle ardía el asfalto y nadie en su sano juicio salió de su casa. Mola.
¿Me vas a decir que no?
¡A por otras!
Hace algunos días que lo sé. No lo he comentado en el blog antes porque sinceramente no me apetecía. Ya me he enterado de los resultados de las oposiciones y bueno, no ha ido nada bien. No he pasado la nota de corte, así que me quedo sin mi plaza de funcionario.
Pero bueno, ya han pasado unos días y me encuentro bastante mejor. He echado la solicitud para otras, esta vez de informático de la Junta de Andalucía y la verdad es que no tienen mala pinta. El temario tiene dos partes, una que ya se supone que debería sabérmela y otra específica de informática que creo que no me resultará difícil estudiar. Lo malo de todo esto es que me toca pasar… ¡otro verano a la sombra! (TACHÁN) No hay problema, ya estoy acostumbrado. Me había hecho ilusiones por tener un verano libre después de bastantes años, aunque supongo que puede esperar. Ahora a cruzar los dedos, hincar los codos y, sobre todo, hincar los codos (¿he dicho ya hincar los codos?).
Por otra parte, estoy haciendo la maleta. Mañana mismo vuelvo a Almería, sin fecha de regreso a Málaga, pero creo que volveré. Esta ya es mi ciudad, así que imagino que dentro de un tiempo echaré de menos estar aquí y protagonizaré un nuevo Retorno del Hijo Pródigo, parte III.
¡Y creo que esas son todas las novedades! El próximo post, desde mi casa.
El USB y yo
Retrojuego: Out Run
Ahhh… recuerdo aquel verano que pasé con mi Ferrari Testarossa descapotado mientras me acompañaba aquella rubia espectacular con su melena al viento mientras recorríamos lugares increíbles entre palmeras, playas, cielos azules y blancas nubes algodonadas… esquivando coches a toda velocidad para llegar a los checkpoints a tiempo ¿?
Vaya, ¡he vuelto a confundir juego con realidad! En verdad se trata de una de las recreativas más legendarias de Sega de todos los tiempos: Out Run. Los que fuimos de la compañía del erizo azul (me encanta) pudimos disfrutar de este videojuego en cualquiera de sus múltiples plataformas. En mi caso, lo tuve para Master System, pero también lo pude probar en otras versiones más o menos afortunadas. La de MSX era una de las más logradas en los ordenadores de los 8bits. Era muy parecida a la de Spectrum, pero con la salvedad de que los faros traseros del coche eran de color amarillo y, sobre todo, porque la música original estaba logradísima.
Y es que uno de los puntos fuertes de este gran juego era sin duda su banda sonora. En un tiempo en que todas las melodías videojueguiles eran repetitivas y machaconas, Out Run disponía de tres temas completos, complejos, largos y bien trabajados, que conseguían hacer disfrutar aún más de la conducción, hasta el punto de que a veces pausaba el juego, soltaba el mando y me ponía de pie a tocar la air guitar, enajenado mentalmente y poseído por esas magnificas cancioncillas de alegres y elegantes notas. Os aseguro que era todo un placer conducir en este juego.
Encima, tenías el aliciente de poder elegir diferentes rutas hasta llegar a cinco posibles destinos/finales diferentes, con lo que el juego tenía una vida bastante larga. Alucinantes playas, agrestes parajes rocosos, espectaculares puestas de sol, desiertos, montañas nevadas… y, sobre todo (me estoy volviendo pesado) la música que nos acompañaba en nuestro camino. Supongo que al oírla ahora nos parece una chufa mediocre para las bandas sonoras que poseen los juegos de hoy en día, pero creedme que por entonces era de lo más alucinante y estoy seguro de que Nintendo se mordía las uñas de envidia por no poseer este título en su catálogo.
Hoy he vuelto a jugarlo. Esta vez me he hecho con la versión de Megadrive (ver vídeo) y, aunque he sufrido nuevamente la sensación de que el tiempo no pasa en balde, he podido comprobar que la vejez no le ha sentado tan mal como a otros juegos de su época. He vuelto a picarme, a intentar llegar a todos sus finales, a pelearme contra el crono, a disfrutar de sus bonitos paisajes y de su equilibrado ritmo de juego que, sin llegar a frustrar, es medianamente difícil y desafiante.
A los que no lo jugasteis en su día, os he de recomendar que acudáis prestos a vuestro emulador favorito y consigáis alguna de sus múltiples versiones (unas más afortunadas que otras), ya que es uno de los juegos más versionados de todas las épocas, incluso existen versiones para las consolas de Nintendo (sacrilegioooo), así que hay Out Runs para rato.
Uno de los cartuchos que más aproveché para Master System y que más gratos recuerdos me trae de aquellos días.
BONUS: Os dejo aquí las tres melodías clásicas de este juego, versionadas en esta ocasión para el juego Out Run 2 de Xbox. Grandes, muy grandes:
Splash Wave:
Magical Sound Shower:
Passing Breeze:
Entresures 2008
Los que andéis por Málaga el 7 de Junio tenéis la posibilidad de ir a uno de los conciertos más molones que hay cada año en esta ciudad. Entresures es un festival organizado por la Fundación Paz y Solidaridad que va ya por su tercera edición y es una alternativa fresca y diferente a los conciertos veraniegos a los que estamos acostumbrados cada año. Los grupos que van suelen ser gente relativamente desconocida (o relativamente conocida, claro), pero siempre son de una calidad fuera de toda duda, os lo aseguro.
Es increíble el buen rollo que hay, te sientes a gusto en todo momento, la música es genial, además hay otro tipo de cosas: acróbatas, malabaristas, fakires, danzas tribales… en fin, mil cosas. También traen comidas del mundo que puedes probar allí mismo mientras disfrutas de los conciertos, tiendas de ONGs…
Pero lo mejor de todo es que los siete eurillos que cuesta la entrada se destina a fines solidarios. Este año, los beneficios van destinados a crear una una granja avícola en Nuakchott (Mauritania), un país donde paradójicamente sigue existiendo la esclavitud, aunque oficialmente quedara abolida hace unos 25 años. Así, los que trabajen esta granja y sus descendientes podrán salir definitivamente esta situación que nos parece inconcebible hoy día.
Los grupos que vienen este año son Sargento García, Caravan Palace, Los Aslandticos y Pinnacle Rockers. Las entradas se pueden conseguir en Uniticket de Unicaja, en la sede de CCOO de Málaga y, por supuesto, en taquilla.
Yo he ido los dos años anteriores y a este no pienso faltar, así que si os animáis a ir, ¡nos veremos por allí!
PD: Me ha quedado muy en plan publi, ¿verdad? Será porque creo que realmente merece la pena.
El día D (de “Después”)
¡En fín! Ahora sí que la suerte está echada. Ayer fué un día muy largo. Tuve dos exámenes, uno a las diez de la mañana y otro a las cinco de la tarde y un almuerzo inquieto que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Fué impresionante, nunca había visto tanta gente junta para hacer un exámen. Sabía que iba a ser así porque había unas 30.000 personas que iban a hacerlo en toda Andalucía, pero ver a todas aquellas gente en aquel macro-exámen me dejó bloqueado durante un rato.
Por suerte, cuando entré al aula, los nervios desaparecieron casi por completo en los dos exámenes y pude leer con cierta tranquilidad las preguntas y responder más o menos lo mejor que pude.
¿El resultado? Pues la verdad es que no tengo ni idea. Tengo una buena sensación en el de la tarde, el de la mañana un poco regular, aunque hasta que no salgan las notas no quiero ni pensarlo siquiera. Simplemente descansar un par de días, no hacer absolutamente nada, por supuesto no coger ni un solo libro y después ir a sitios y hacer cosas en Málaga que no había podido hacer por estar demasiado ocupado. La semana que viene volveré a Almería a pasar el verano, que ya tengo ganas de sol y playa, de leer un montón de novelas, un buen viaje quizás, ver muchísimas películas, lo mismo intentar empezar con Lost, Dexter y otras series, escribir alguna cosilla (y colgarla en el blog) y eso.
Y cuando salga la nota, buena o mala, ¡a descansar! A descansar como en años no he podido hacerlo. Gracias a todos por vuestros ánimos, ¡sois la leche!